23 mayo 2018

Agua de mayo

Cohn-Bendit, Sartre, La Sorbona, De Gaulle...
Se aproxima mayo y en la calles de París no hay rastros de lo que sucedió hace 50 años pero sí muchos artículos en diarios y revistas, entrevistas en la televisión, nuevos libros revisionistas, etc.  Los que lo vivieron y los que no, por igual, quieren opinar sobre el tema. Sesudos análisis políticos se despliegan sobre la “revolución estudiantil” de Mayo 1968, para todos un momento de inflexión que cambió a Francia, aunque para algunos como Regis Debray significó “la primera contrarrevolución triunfante”. 


Sous les pavés, la plage
Ya no está la playa debajo del empedrado porque en las avenidas y calles donde los estudiantes armaron sus barricadas ya no hay empedrado, solo ese pavimento perfecto que homogeniza la ciudad, sobre el que se pintan las flechas, los carriles y las señales de lo que está permitido y lo que está prohibido. Es una paradoja más en esta sociedad de bienestar donde lo prohibido goza de un amplio consenso, la sociedad de la vigilancia se protege, ya pocos marchan por las grandes causas mundiales y menos aún las causas nacionales. 

“Sous les pavés la plage” (debajo del adoquinado está la playa) era uno de los grafiti más emblemáticos de mayo de 1968, símbolo de que excavando las calles grises y sobrias de París se podría encontrar la arena, el sol y otro horizonte. 


Algunos afiches del Atelier Populaire
Y no era para menos: la sociedad francesa estaba en decadencia. Algo tan evidente que el prestigioso columnista de Le Monde, Pierre Viansson-Ponté, publicó el 15 de marzo de 1968 un artículo titulado “Quand la France s’ennuie” (“Cuando Francia se aburre”), donde en 12 párrafos describe a un país sumido en la apatía, el racismo, la indiferencia y la falta de solidaridad.  El “francés medio” era un ciudadano mediocre que no participaba en la política, que no se interesaba en el mundo y que vivía refunfuñando sin motivo. 

Era sin duda un texto premonitor de la revuelta de estudiantes de Mayo de 1968, cuando salen a las calles para manifestar su descontento contra esa sociedad represiva y desgastada por la mediocridad y la apatía. Los franceses, adormecidos por la televisión y satisfechos con su baguette bajo el brazo y una copa de vino tinto, no veían más allá de sus narices. 


Los estudiantes en las calles
Lo que vino luego lo conocemos bien y ha sido objeto de libros, artículos y películas. Tanto la derecha en el poder como la izquierda tradicional se encontraron de un día para otro patidifusos y sin poder entender lo que estaba pasando. A pesar de la violencia de las manifestaciones y de la represión de los CRS, solamente hubo una muerte accidental en esos días que hicieron tambalear al gobierno, aunque como dice la sabiduría popular “Plus ça change” (más de lo mismo). 

No fue un “momento fundador” de la Francia contemporánea, tan derechizada hoy como entonces, pero me consta que cambió la vida cotidiana de una generación porque viví aquí seis años cuando todavía ese espíritu estaba fresco, y sentí que las personas habían cambiado, la vida universitaria era otra, los valores se habían recuperado, entre ellos uno muy importante: la solidaridad (y el sentido del humor, esencial). 


Daniel Cohn-Bendit
Aunque mayo es el mes clave, el movimiento comenzó el 22 de marzo en la Facultad de Nanterre, con Daniel Cohn-Bendit  (el “anarquista alemán”, según escribió despectivamente el comunista Georges Marchais), uno de los líderes históricos del movimiento, hoy miembro del Parlamento Europeo por el Partido Verde, ecologista. 

De ahí para adelante, bola de nieve en plena primavera. Echados de Nanterre se instalan en el corazón de París, en la Sorbona, y movilizan a los estudiantes de esa universidad símbolo de la cultura francesa. Del 6 al 31 de mayo, de las barricadas a la huelga general de 8 millones de trabajadores, Vietnam, Palestina, el Ché, Mao, el discurso de De Gaulle…En fin, la cronología que ya conocemos. 

Lo que viví en la Facultad de Vincennes, creada para arrinconar a los revoltosos, y lo que sentí en la vida cotidiana a principios de la década de 1970 en los jóvenes como yo, era maravilloso: mucha avidez por meterse con el “mundo mundial”, de saber todo, de leer, de hacer películas provocadoras, de inventar slogans con pura poesía que el Atelier Populaire (exEscuela de Bellas Artes) imprimía en serigrafía: “Prohibido prohibir”, “Sean realistas, pidan lo imposible”, y otros. 

Esa atmósfera de cambio, desprejuiciada, libre, duró todo el tiempo que viví en París. Hoy, Viansson-Ponté podría escribir el mismo artículo… pero nadie lo leería. 

(Publicado en Página Siete el sábado 7 de abril 2018)  
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La insurreción es el acceso de furor de la verdad. 
A veces insurrección es resurreción.
—Victor Hugo.

17 mayo 2018

Los ojos saltones de Susana

Mi amistad con Susana Velleggia y Octavio Getino data de mediados de la década de 1970. Yo andaba exiliado en París, estudiando cine y haciendo activismo contra la dictadura de Banzer y ellos ya habían sufrido el golpe de Videla y vivían exiliados en Lima. 

Octavio Getino, Marta Rodríguez y Susana Velleggia, en Rennes  
Nos encontrábamos en festivales de cine político y otros eventos de solidaridad en los que coincidíamos todos los que habíamos tomado la ruta del exilio a medida que se multiplicaban los golpes militares en América del Sur: Banzer en 1971 (Bolivia), Pinochet en 1973 (Chile), Videla en 1975 (Argentina), etc. La comunidad de exiliados errantes era grande, y entre los cineastas primaba la solidaridad por encima de las fronteras. 
Estrechamos aún más la amistad en un evento en Rennes (Francia), el Tercer Encuentro de Cine Militante, en junio de 1979, donde compartimos con Marta Rodríguez, de Colombia y otros cineastas comprometidos con la realidad política de sus países. 

En Buenos Aires, mayo de 2012 
Ese mismo año, en noviembre, en Bolivia nos cayó encima el golpe militar de Natusch Busch, y pocos meses después el de García Meza. Recuerdo mi salida intempestiva a través de la frontera peruana en 1980, unos meses después del golpe, con papeles falsos a nombre de Juan Antonio Fernández Hoyos. Llegué a Cusco y luego a Lima, donde Octavio y Susana me alojaron durante un par de semanas en su departamento en las torres de San Felipe, hasta que pude obtener papeles a mi nombre para viajar a México. En los años siguientes volvimos a estar muchas veces en México porque ellos también trasladaron su exilio allá. 


Susana era hipertiroidea pero también hiperkinética. Por una parte sus ojos saltones parecían abarcarlo todo y por otra no cesaba de moverse de un lado a otro, fatiguillas, no se quedaba quieta. Octavio era su complemento perfecto, la sosegaba con su carácter apacible.

Recuerdo con cariño nuestros encuentros a principios de esta década en Buenos Aires, donde me alojaba en su casa de la calle Charcas No. 2658. Entre el asado que humeaba en una pequeña parrilla de la terraza o una copa de vino en la mesa de la cocina, las discusiones sobre cine o política exaltaban a Susana. Era apasionada y cada vez más impaciente. Levantaba la voz exageradamente hasta que Octavio con una sonrisa y con su voz suave y calmada la apaciguaba. Temperamentos tan diferentes habían aprendido a través de los años a congeniar.

La última vez que nos vimos con Susana fue en octubre del año 2012, durante el Festival de Cine Latinoamericano y Caribeño de Margarita, esa isla venezolana tan atractiva para el turismo. Ahí la sentí ya repuesta de la muerte de Octavio ocurrida un mes antes. En momentos de descanso nos metimos en la piscina del hotel, junto a Alquimia Peña de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano..

Creó y dirigió durante 15 ediciones el Festival Internacional de Cine Nueva Mirada para la Infancia y la Juventud. Cada festival era un esfuerzo enorme que ella encaraba con entusiasmo aunque a veces estaba tentada de tirar la toalla. La edición 16 (2017) tuvo que suspenderse a último momento por la falta de apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) que había apoyado las ediciones anteriores.

Susana dio la cara para anunciar la cancelación: “Casi no se producen películas para niños en Argentina. Más del 90% del audiovisual para el público infantil proviene de un solo país, que cuenta con una profusa promoción y merchandising que exacerba el consumismo de los niños, niñas y adolescentes y forma su apreciación audiovisual conforme a un modelo único. Este público no goza del derecho a su propia identidad, cuya contracara es el derecho a la diversidad cultural, ambos consagrados por varias convenciones internacionales de derechos humanos”. 

Su adhesión y militancia política la caracterizaron hasta el final. Este año participó en el movimiento por #NiUnaMenos sobre el feminicidio y la violencia sexual contra las mujeres.

Un aspecto menos conocido de su actividad, además de organizadora del festival de cine “Nueva mirada” y de su labor como cineasta, fue la de ensayista. Publicó con la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano La máquina de la mirada (2007), ensayo de 400 páginas donde revisa meticulosamente “los movimientos cinematográficos de ruptura y el cine político latinoamericano en las encrucijadas de la historia”.

Es un texto esencial, Premio de Ensayo sobre Cine Iberoamericano y del Caribe en 2007. Dibuja un panorama histórico y crítico sobre la evolución del cine político desde sus raíces en el cine de vanguardia europeo: del neorrealismo italiano a la corriente maoísta que fue muy representativa no solo en Godard sino en movimiento de cine obrero de la década de 1970.

Escribió en la introducción: “Las teorías latinoamericanas se refieren al cine en su intersección con el cambio social y político que constituyó el eje de las preocupaciones de la mayor parte de los movimientos artísticos de la década de los 60, siendo la búsqueda de una estética propia un derivado de las posiciones ideológicas asumidas por sus autores. Analizar ese itinerario implica reconocer las relaciones que se entretejen entre los ‘nuevos’ y ‘viejos’ cines de Europa y América Latina, y de ellos con las circunstancias históricas de las sociedades de cada época, desde una mirada que quiebre los compartimientos disciplinarios”.

Cinco años antes había publicado con Octavio otro libro: “El cine de las historias de la revolución”.

 La afinidad con Susana pasaba también por Bolivia, por su primer matrimonio con el cineasta boliviano Fernando Arce, con quien tuvo su hijo Wari. A fines de 2014 me escribió contenta: “hace menos de un mes fui abuela por segunda vez, de una preciosa niña llamada Victoria Catalina. La primera es Valentina, y tiene 3 años. También fantástica. Vos estarás veterano en estas lides de ser abuelo pero para mí es toda una novedad a la que trato de adaptarme.”

Irma Ávila Pietrasanta, Susana Velleggia y Alfonso Gumucio
en Coyoacán, junio de 2011 
Muy amiga suya, Irma Ávila Pietrasanta me escribió desde México el 8 de abril de 2018: “estoy como enojada, no le tocaba y le tocó, tenía 76, entró al hospital el lunes a operarse la rodilla, salió bien, el miércoles estaba en su cuarto y ya desconectada pero había tenido una infección gastrointestinal que iba y venía durante un mes, tomó muchos antibióticos para controlarla y le regresó. Wari iba a viajar a Francia por trabajo pospuso el viaje hasta saber el diagnóstico pues no le hicieron efecto los antibióticos y en eso estaban cuando la infección le perforó el intestino y al final le dio un paro tremendo”.


(Publicado en Página Siete el domingo 29 de abril de 2018) 
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Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño,
así una vida bien usada produce una dulce muerte.
—Leonardo da Vinci

13 mayo 2018

No sé, no me acuerdo

Marcelo Quiroga Santa Cruz
   Las nuevas generaciones saben poco del dictador García Meza. Quizás escucharon que fue responsable del asesinato de Marcelo Quiroga y de los dirigentes del MIR masacrados en una casa de la Calle Harrington. O de los negociados de La Gaiba y el tráfico de cocaína. 

Incluso para la gente del MAS que gobierna actualmente, García Meza es demasiado remoto.  Ellos no lucharon contra la dictadura de García Meza, no sufrieron persecución y exilio, más bien recibieron la democracia en bandeja (y han aprovechado muy bien de ella). 

Para mi generación, en cambio, García Meza y su brazo derecho Arze Gómez, fueron los responsables, aún antes del golpe que los encumbró en el poder el 17 de julio de 1980, del secuestro, tortura y asesinato de Luis Espinal, director del Semanario Aquí. 

Desde las páginas del Semanario denunciábamos lo que entonces nos parecía evidente: García Meza preparaba un golpe de Estado pero la presidenta Lidia Gueiler no lo removía de su cargo de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.  El 19 de abril de 1980, un mes después del asesinato de Luis Espinal publiqué en el semanario Aquí este breve texto que aludía con sorna a los planes golpistas: 


García Meza y Arce Gómez 
“García tiene una mesa, una mesa plana. Es una mesa de cocina.  García cocina en su mesa plana. A la señora, no le deja ni siquiera acercarse a su mesa, aunque la señora tiene también derecho a la cocina. Pero la cocina de García es secreta, por eso la señora no debe aproximarse siquiera. En las noches, mientras la señora duerme, García juega sobre la mesa de la cocina. A García le gustan los soldaditos de plomo.  Los alinea derechitos, y los empuja a la batalla detrás de las tanquetas. Se enoja cuando un soldado no obedece, lo aplasta, lo destina castigado a un rincón de la mesa. García reina sobre la mesa cada noche, pero ahora quisiera reinar de día también; por eso, ha decidido decirle a la señora que por muy señora que sea de esa cocina, el que cocina y manda allí es él, de día y de noche. García quiere una mesa plana, una mesa uniforme, una mesa sin asperezas, sin obstáculos para el avance de sus soldados. García quiere ser el amo de esa mesa sobre la que hace y deshace, corta y sacrifica. La señora... más le vale hacerse la dormida: los pantalones los lleva García. La mesa de García, por supuesto, es cuadrada y tiene cuatro patas.” 

Tres meses más tarde, como estaba cantado, el golpe militar y el asesinato de Marcelo Quiroga, Gualberto Vega, Carlos Flores, entre otros. El Diario publicó en primera plana: “La revolución del 17 de julio es del pueblo”. El Semanario Aquí fue uno de los blancos de los golpistas pero no pudieron hallarnos. Cada quien en la redacción y en la asamblea del Semanario buscó su manera de esquivar la mano dura de la represión. Arce Gómez, Ministro del Interior, declaraba sin ambages que todos teníamos que “andar con el testamento bajo el brazo”. 


Luego de unas semanas de clandestinidad decidí asilarme en la Embajada de México para no poner en riesgo a los amigos que me habían acogido en su casa. Ximena Iturralde se arriesgó a trasladarme en su auto desde la casa donde estaba escondido en San Jorge hasta la residencia de la Embajada en Obrajes. Llegamos a ser un centenar de asilados, dormíamos en el suelo apretujados y compartíamos las tareas de la cocina porque Dora, la cocinera, no hubiera podido con tanta gente. 

Cuando en septiembre la dictadura comenzó a otorgar salvoconductos para que los asilados viajaran a México nos dimos cuenta de que a algunos no nos beneficiaba esa medida. Supimos de una lista de seis asilados que, según Arce Gómez, iban a “podrirse” en la embajada pues no les concedería “jamás” el salvoconducto de salida. En esa lista estaba mi nombre (junto a Cristina Trigo, Antonio Peredo, Luis López Altamirano, entre otros), lo que me hizo tomar la decisión de evadirme por la frontera peruana, pero esa es otra larga historia. 

En mi libro La máscara del gorila (1982), que fue premiado en México, incluí un capítulo donde comento la breve hagiografía que sobre García Meza publicó el servil Dr. F. Hugo Salamanca T., con el sugestivo título El hombre nuevo. Todavía conservo ese ejemplar como una rareza bibliográfica, de antología. Salamanca hace un “esbozo biográfico” de García Meza que haría palidecer de envidia a Simón Bolívar. 


García Meza extraditado de Brasil
Con el retorno de Bolivia a la democracia García Meza fue juzgado y condenado gracias al trabajo impecable e implacable de Juan del Granado. Durante el juicio, a cada pregunta el acusado respondía: “No sé, no me acuerdo”… Fugado del país, fue capturado el 11 de  marzo de 1994 en Sao Paulo y extraditado a Bolivia luego de un año de tediosos trámites realizados por mi querido amigo Jaime Balcázar, entonces Embajador de Bolivia en Brasil. Años después, en Brasilia, Jaime me entregó un voluminoso archivo con las fotocopias de ese proceso: “Por si te animas a escribir algún día”.  

Poco antes de morir García Meza “recuperó” la memoria. En una carta de despedida salpica con ventilador a una docena de personajes políticos a los que acusa de ser responsables de su dictadura. Es decir, él nunca hizo nada malo, fueron los otros.  

(Publicado en Página Siete el sábado 5 de mayo 2017)

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En la grupa del noble animal, el joven cadete y el militar, siempre encontraron un remanso en el mundo de problemas; aquella fue refugio de la meditación para analizar y debatir mejor las más difíciles respuestas que han guiado su vida.
—F. Hugo Salamanca

06 mayo 2018

Desfalcos y pillerías

García Linera y Evo Morales
  No ha existido en la historia republicana de Bolivia un gobierno más corrupto. Podemos comprobarlo cada día y para el propio régimen ya imposible ocultar la corrupción que se ha extendido como un cáncer no solo en la administración pública, sino que ha hecho también metástasis en una parte de la empresa privada que no podría obtener contratos con el Estado sin pagar los porcentajes en efectivo que exigen los funcionarios. 

Por el alto número de casos expuestos y por los montos involucrados, la afirmación del párrafo anterior no es ni gratuita ni temeraria. La escribo con la mayor responsabilidad y serenidad, y también consciente de que hay funcionarios honestos que trabajan para mejorar la situación del país, pero que en últimas resultan cómplices con su silencio y su tolerancia.

Así de grave está el asunto. Cada semana se suman nuevos escándalos de corrupción que son apenas la punta visible de un enorme iceberg porque estallan solo los casos que ya es difícil ocultar, aquellos que como pus brotan de las heridas con las que la corrupción está lastimando al país. No sabemos todavía de muchos otros hechos que saldrán a la luz a medida que el poder de contención se resquebraje.


De los que sabemos, la lista es larga: desfalcos en el Fondo Indígena, contratos truchos para la empresa china CAMC a través de la amante del presidente, taladros de YPFB, desastre de JINDAL, asesinato YPFB-Catler, Papelbol, barcazas chinas, transferencia gratuita del canal PAT al gobierno, Banco Unión, tráficos con equipamientos y medicinas en hospitales públicos y de equipos de televisión en el canal estatal, concesiones mineras y petroleras que incluyen fracking, tráfico de oro, y por supuesto narcotráfico y contrabando en gran escala. 

Esos son algunos de los grandes negociados, pero hay más: en casi todos los proyectos del gobierno hay sobreprecios, contrataciones directas sin estudios de factibilidad y sin supervisión, falta de auditorías y de rendición de cuentas. Los empresarios contratados hablan en privado del porcentaje de coima que tienen que pagar en desmedro del costo total y de la calidad de las obras.

El resultado es que al cabo de unos meses vemos techos de aeropuertos “nuevos” que se desmoronan, edificios mal construidos que presentan problemas, carreteras inauguradas con bombo y platillo que ya están siendo parchadas, coliseos y canchas de césped sintético que permanecen vacíos, tuberías de agua mal colocadas que estallan, hospitales y escuelas que carecen de maestros y equipamiento, y así sucesivamente.

Si se hicieran auditorías de los proyectos del programa “Evo cumple” (de clara vocación electoral sostenida), tendríamos una larga lista de anomalías pasibles de un juicio de responsabilidad a quien ha sido el director ejecutivo de ese proyecto y ha dispuesto de miles de millones del erario discrecionalmente: Evo Morales. 

En medio de tanto desvío de fondos de dimensión mastodonte, otras pillerías pasarán desapercibidas cuando llegue la hora de las auditorías. En ese paquete están las alfombras voladoras del ministro Arce, los Toyota y el catering del vicepresidente, el desvío de productos de EMAPA, las visas chinas, el avión presidencial, los camiones de Quintana, lo bienes incautados por DIRCABI, las licencias de software y un largo etcétera.

Para eximir a sus fieles servidores (pero sobre todo para protegerse a sí mismo) Evo Morales señala como culpables a técnicos de menor nivel cuando la responsabilidad tienen que asumirla las autoridades que firman los contratos. En última instancia, la culpa recae sobre el mismo “jefazo” autoritario y su famosa frase: “métanle nomás”.

Dibujo de Abecor
¿Recuerdan a Santos Ramírez, el profesor rural a quien Evo Morales entregó la presidencia de YPFB, la más importante empresa del Estado? Cuando lo apresaron por corrupción Morales salió vehementemente en su defensa (vean los diarios de entonces), pero al tercer día tuvo que callarse, ¡chitón!

Dicen los del MAS para proteger a su jefe: “siempre hubo corrupción pero ahora la castigamos…” Pero no es verdad: además de los casos conocidos de personas vinculadas a las dictaduras de Bánzer y García Meza que han cumplido o cumplen sentencias, este gobierno ha rebuscado bajo las piedras pero no ha podido encontrar casos significativos de corrupción en gobiernos democráticos. Por ello se ha dedicado a perseguir aplicando retroactivamente disposiciones recientes por “daños al Estado”, a personas dignas como José María Bakovic, hasta matarlo con una carga de más de sesenta juicios.

Es importante guardar memoria (recortes, grabaciones, contratos, fotocopias) de los hechos delictivos del gobierno del MAS, algunos de los cuales han sido publicados en medios críticos al gobierno muy a pesar de las sanciones económicas que se les impone al negarles la publicidad de entidades públicas (como si fuera dinero del MAS). 

En el próximo gobierno democrático, la carrera universitaria más requerida será la de auditor.

(Publicado en Página Siete el sábado 27 de abril 2018).

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El fuero para el gran ladrón, la cárcel para el que roba un pan.
—Pablo Neruda

30 abril 2018

Seguro… que no

La disputa entre Argentina y Bolivia sobre el acceso a la seguridad social para bolivianos que viven en el vecino país, y argentinos que viven en el nuestro, puso de nuevo sobre el tapete la calidad de nuestros servicios de salud. 

Dibujo de Abecor (Página Siete)
La Cancillería afirmó temerariamente que en el sistema de salud de Bolivia “son beneficiarios de la atención integral y protección financiera de salud todos los habitantes y estantes del territorio nacional que no cuenten con algún seguro de salud”, algo para hacer reír (o llorar) a los bolivianos que padecen servicios de salud pública de los que Evo Morales y sus ministros huyen cada vez que pueden.

El  presidente boliviano, demasiado ocupado con el jacuzzi para diez personas en su exclusiva terminal aérea presidencial de El Alto, hizo una declaración prometiendo reciprocidad entre ambos países, a lo que el Canciller argentino respondió secamente: “Con eso no alcanza…”  Es decir: desconfiamos de las promesas de Evo Morales. Una seguidilla de cifras y testimonios vino luego a demostrar que la seguridad social argentina es cien veces superior a la boliviana. 


No era necesario tanto para convencernos puesto que ya sabíamos que tenemos uno de los peores sistemas de salud pública del continente. El paro médico de fines del 2017 sacó a la luz las deplorables condiciones de trabajo y de atención en los hospitales públicos, la falta de medicinas y de equipamiento y sobre todo la indolencia del presidente que gasta tres veces más recursos del Estado en instalaciones deportivas que en servicios de salud.

El sistema de salud pública está bajo el ataque de tres virus bien estimulados por el “proceso de cambio”: corrupción, demagogia e ineficiencia. Lo vemos en el Hospital Obrero, en la Caja Nacional de Seguridad Social y otras instituciones de salud donde los pacientes mueren en los pasillos mientras los administradores duermen en sus laureles.

Nuestra más importante casa de estudios superiores, la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), no está al margen de las promesas incumplidas y del mal uso de recursos del IDH. Y en el tema de la seguridad social tampoco es el mejor ejemplo.


El Seguro Social Universitario (SSU) del cual soy afiliado voluntario (lo cual quiere decir que pago mensualmente por el servicio) es considerado uno de los mejores. He tenido suerte con los cuatro o cinco especialistas que me han tratado y con el personal que atiende en laboratorios, farmacia y ventanillas, pero también he escuchado historias lamentables de médicos irresponsables que para empezar no tienen reloj (no respetan el tiempo de sus pacientes) y para terminar perforan intestinos o extirpan lo que no deben.

¿Nitrógeno líquido? No hay. ¿Quiere vacunarse contra la gripe estacional? Se acabaron las vacunas. “Quizás lleguen en mayo o junio”, es la respuesta que recibo cada semana. Los relatos de endoscopias sin sedación son de terror.

Las largas esperas de los médicos impuntuales podrían tener un valor educativo si en las pantallas de los televisores mostraran mensajes sobre temas de salud y no telenovelas. Todos estos son problemas de planificación y de mala gerencia. El gerente en su piso 15 ni cuenta se da de lo que sucede. 

Por ejemplo, ahora las cuotas mensuales se pagan en el Banco Unión, solamente en el Banco Unión.... Creí que la medida era para eliminar la burocracia pero el genio que diseñó el nuevo sistema se aplazó. Ahora el trámite es doble: luego de pagar en el banco hay que regresar al SSU con las boletas de depósito para que un funcionario imprima un largo formulario amarillo que es la “prueba” de que uno ha pagado. Un absurdo digno de Ripley. Y si uno extravía la boleta de depósito o la hoja amarilla del mes anterior, el SSU no reconoce que uno haya pagado.

Las empresas de telefonía lo han resuelto de manera práctica y lógica: se paga en cualquier banco y en la pantalla del cajero o cajera aparece el monto adeudado. Pero los genios del SSU no han podido escalar a ese alto nivel de sofisticación. El único banco donde se puede pagar no tiene la información básica. Seguimos dependiendo del anacrónico papel amarillo que vale más que los billetes que uno deposita mensualmente.

La ineficiencia es también una forma de corrupción porque alienta una burocracia vegetativa pagada por un mínimo esfuerzo. En estos tiempos de gobiernos electrónicos, universidades “de punta”, soluciones digitales y transparencia institucional, resulta absurdamente arcaico que en el Seguro Social Universitario sigan usando sistemas manuales para llenar formularios con papel carbónico en cuatro copias.

El SSU es mejor que otros seguros, pero falla en el nivel de gerencia. Parece que ahí no hay alguien que piense y organice mejor las cosas. No hace falta muchos recursos para pensar, salvo neuronas y buena voluntad.

(Publicado en Página Siete el sábado 10 de marzo 2018)
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La medicina es de todas las Artes la más noble; pero, debido a la ignorancia de quienes la practican, y de aquellos que, inconsideradamente, forman un juicio sobre ella, en la actualidad está detrás de todas las artes.
—Hipócrates
  

26 abril 2018

Claves para Julia


Entre Julia Vargas y Loida Rodríguez, el 1 de septiembre de 2017
A raíz de mi artículo sobre la situación de Cataluyna, Julia Vargas me escribió: “Estoy totalmente de acuerdo con tu comentario... El tema catalán es muy complejo y no empieza hace dos años con un grupo de políticos que quieren ‘dividir’ un país con una sacrosanta, costosa, inoperante, corrupta y obsoleta monarquía. Yo vivo en Cataluña el día a día y veo manipulación mediática, una justicia al servicio de un gobierno incapaz de afrontar y resolver políticamente conflictos políticos, la libertad de expresión coartada judicialmente. Me consta que el referéndum considerado ‘ilegal’ se hizo totalmente pacíficamente, como todas las manifestaciones en las que estuve fotografiando. He visto de cerca a uno de los civiles imputados por incitar a la violencia, en el momento en el que pedía a la multitud calma, que se retiraran pacíficamente, mientras abría camino a los policías que registraban el local. El tema catalán no es el resultado de una rebelión reciente de un grupo de políticos ‘sediciosos’. Es un proceso que tiene raíces antiguas, y se agudizó con un estatuto autonómico aprobado por el congreso y luego impugnado por iniciativa personal del Sr. Rajoy. Si tan importante es mantener la ‘unidad’ de España, es tarea del gobierno abrir un diálogo al que se ha negado 18 veces, y encontrar los caminos. Pero no parece estar dentro de los intereses del partido gobernante..." 

Julia de niña
Eso fue el 26 de marzo. Cinco días después estaba muerta. La parca la sorprendió en la computadora, escribiendo quizás a otros amigos o anotando ideas para un nuevo proyecto cinematográfico. El 19 de marzo me había escrito: “Que bonito verte con tu familia. Disfruta esta magnifica ciudad...” Estábamos ambos en Barcelona a fines de marzo, pero no pudimos vernos. 

Julia Vargas era mi amiga desde hace cinco décadas, de esas amistades que se heredan de los padres. El mío solía contarme con admiración la historia de los jóvenes socialistas, Jorge Bartos y Juan Barga, que llegaron a Bolivia para quedarse y convertirse en empresarios exitosos. 

A don Juan Barga lo visité varias veces en Cochabamba pero mi amistad con su hija Julia creció posteriormente por la afinidad con la fotografía y con el cine. Julia empezó como fotógrafa, con bellísimas imágenes en blanco y negro de paisajes y gentes del altiplano y de los valles de Bolivia. Cerca de 30 exposiciones de fotografía, individuales y colectivas, permitieron conocer su obra dentro y fuera de Bolivia. 

Alfonso Gumucio Reyes,
fotografiado por Julia Vargas 
En los años setenta me obsequió una serie de retratos que hizo de mi padre, con una barba patriarcal, en el Chapare donde él trabajaba como contratista de alcantarillas en las carreteras 1 y 4 que él mismo había dibujado antes en un mapa de Bolivia cuando era Ministro de Economía en el segundo gobierno de Víctor Paz Estenssoro.  Don Jorge Bartos, para ayudarlo, le dio ese trabajo de campo.  Fue la única vez que mi padre ganó algo de dinero en su vida, pues durante su paso por el gobierno no tuvo ni siquiera casa propia. 

Julia estaba decidida a publicar su obra fotográfica más representativa.  La última vez que vino a Bolivia, en septiembre de 2017, nos reunimos en un café de San Miguel y me mostró las pruebas de página de ese libro, grande, hermoso.  Me pidió que escribiera el prólogo y acepté encantado, pero le dije que prefería hacerlo cuando ya tuviera la versión definitiva. Ella quería publicar un segundo libro de menos páginas con los paisajes pero le sugerí que publicara un solo libro, con toda la obra reunida, con secciones que fueran agrupando las fotografías por temas, con títulos poéticos y abiertos para incluir en una misma sección fotos de gente o de paisajes.

Su inclinación social la llevó a crear y dirigir desde 1980 AVE (Audiovisuales Educativos) y ahí coincidimos en actividades similares pues yo dirigía en esa misma década el Centro de Integración de Medios de Comunicación Alternativa (CIMCA). 

El cine fue una pasión relativamente tardía pero que emprendió con la misma pasión y dedicación que la fotografía o el trabajo de comunicación social. En su primer largometraje, Esito sería (2004) aborda la fiesta del carnaval de Oruro. Siguió Patricia, una basta (2005) la historia de una joven con VIH positivo, un drama con intención educativa. 

Su obra mayor es sin duda Carga sellada (2016) con la que obtuvo reconocimiento de la crítica y en varios festivales.  Le dediqué una página comentando lo que me había parecido bueno y débil en el film. Me escribió pronto un correo desde Barcelona, donde residía, para comentar mis apuntes sin desestimar las críticas. 

Durante algunos años fijó su residencia en Buenos Aires, aunque sin dejar su casa en Cochabamba. En la Capital Federal de Argentina preparaba sus proyectos con paciencia y persistencia, quizás porque tenía cierta holgura económica que se lo permitía. Desde allí, “Juliska” (como rezaba la dirección de su correo electrónico), me contaba de sus avances en los pasos de tango, que llegó a dominar y que disfrutaba verdaderamente. 

En Machacamarca, durante la filmación de Carga sellada
Julia nos sorprendió a todos con su muerte el 1 de abril de 2018.  No era una muerte anunciada, sino totalmente inesperada. Cuando recibí en París la noticia pensé que era una inocentada porque ese día se celebra en Francia el poisson d’avril, o Día de los Inocentes. Me hubiera gustado que fuera una inocentada, pero no era.  Luego me enteré que un aneurisma fulminante había acabado con sus días. Había nacido en 1942, me llevaba unos pocos años de ventaja pero con los años nos fuimos igualando. 

Ahora ya no podré escribirle a vargasjuliska@gmail.com ni leer sus comentarios en Facebook. No habrá quien responda. 

Milton Guzmán colaboró con ella durante casi tres décadas: “Fueron casi 29 años de haber transitado junto a Julia un mismo camino, el imaginar, soñar y plasmar en imágenes esos sueños, Ella era una visionaria que nos contagiaba su ansiedad de mostrar nuestro país, nuestra gente, sus historias, sus dramas. Así nacieron, El hombre símboloA los pies del TatalaSolo PanchoEl fragor del silencioPara ElisaEsito SeriaCarga SelladaShirley La Milagrera...  y otras historias. Era una mujer con mucha pasión por los que hacia, metódica y muy ordenada, nuestras sesiones de trabajo o de viaje eran extensas, sin claudicación hasta llegar a cumplir el objetivo planificado, sin importar los trasnoches o la cantidad de kilómetros que íbamos a viajar,  pero el mejor recuerdo que guardo es la similitud en nuestra forma de mirar, de ver, y eso creo que hizo crecer esa amistad y complicidad que tuvimos  para realizar los trabajos que hicimos...   Juliska,  hasta la próxima claqueta”. 

(Publicado en Página Siete el domingo 15 de abril de 2018)

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La memoria debería tener unos espejuelos suplementarios
capaces de sobreponer, con capa tras capa de piel,
los rostros anteriores al rostro actual,
hasta develar el rostro final de la muerte.
—Carlos Fuentes